TIPS PARA MANTENER UN ZACATE SANO:

Mantener nuestro césped en buen estado requerirá de unos cuidados específicos.

Nuestro césped necesita diferentes cuidados según la época del año en que nos encontremos. Algunas variedades de césped requieren de cuidados muy específicos mientras que otras son más resistentes. Pero todas ellas necesitarán en mayor o menor medida abonados, riegos y siegas.

Abonado del césped

El césped natural es un gran consumidor de energía, muy sensible a la falta de nutrientes. Por ello, la fertilización es uno de los cuidados esenciales para el desarrollo de los céspedes. El abonado ayuda al césped a recuperarse del pisoteo y los daños producidos por las enfermedades, así como de la continua pérdida de biomasa por la siega. Además, estimula el crecimiento de hojas y raíces.

Existen muchos fertilizantes para césped en el mercado. Los hay líquidos y granulados; de liberación lenta o rápida; combinados con acción herbicida, etc.

El césped debe abonarse durante las etapas de crecimiento. Aplicar abono en las épocas de latencia no surtirá ningún efecto sobre el crecimiento del césped. De forma general se puede decir que hay dos momentos propicios para el abonado:

–        Otoño: conviene abonar cuando haya descendido el calor del verano y antes de que llegue el frío intenso.

-        Primavera: abonar a principios de la estación, antes de que llegue el calor. Se pueden emplear abonos de liberación lenta o rápida, pero este debe hacer efecto antes de que llegue el calor.

Precauciones

Conviene siempre seguir las indicaciones del fertilizante que adquiramos. Si nos quedamos cortos, el abonado no surtirá efecto, y si nos excedemos, podemos llegar a quemar el césped.

  

El riego del césped

El riego es una operación fundamental en el mantenimiento del césped, que se caracteriza por ser un gran demandante de agua.

Normalmente, es necesario empezar a regar el césped a partir del mes de marzo, aumentando la frecuencia de los riegos con el paso de la estación, que será máxima en el verano.

Un síntoma claro que nos indica la necesidad de aportar un riego es la coloración más oscura y el aspecto pajizo que toma el césped en un principio, quedando las huellas de nuestras pisadas marcadas sobre su superficie.

Es preferible regar de noche,  ya que el suelo está menos caliente y empapará más. Hay más tiempo para su infiltración, no se evapora al contacto con el suelo, la planta no la usa de modo inmediato y al infiltrarse en el suelo obliga a un crecimiento de las raíces.

Los mecanismos de riego más utilizados hoy en día son los aspersores para grandes dimensiones y los difusores si se trata de jardines particulares.

El riego automático, garantiza un reparto homogéneo del agua y acaba siendo más rentable y eficaz.

También es importante la calidad del agua, ya que ésta influye notablemente en las propiedades del suelo y en la solución nutritiva de la que se alimentan las raíces. La aireación del suelo aumenta la velocidad de infiltración del agua, su velocidad y la regeneración del sistema radicular, permitiendo espaciar los riegos.

El abonado con potasio incrementa la resistencia al estrés hídrico (importante de cara al verano), mientras que el nitrógeno hay que restringirlo ya que hace que las hojas sean más débiles y requieren más agua.

 

La siega

La siega es una de las operaciones de mantenimiento más importantes para el césped, sin lugar a duda, es la que más luce. Consiste en el corte de las especies cespitosas a una altura determinada, con lo que conseguimos que el césped aparezca bonito y utilizable para el fin que se había implantado.

La siega aporta una serie de claros beneficios al césped:

-        Un mayor desarrollo del sistema radicular de las plantas que componen el césped y aumenta la densidad de la cubierta vegetal al propiciar la multiplicación vegetativa del césped.

-        Evita la aparición y propagación de las malas hierbas.

Siempre se siega con el césped en épocas de crecimiento, ya que lo que se hace es limitar su altura. Qué altura debe tener el césped para ser segado lo decidimos nosotros en función del uso que le vayamos a dar. Lo que hay que tener claro es que la primera vez que cortemos el césped éste debe haber arraigado con fuerza suficiente.

Nunca segaremos más de la tercera parte de la altura del césped de una sola vez, ya que podríamos debilitar la planta. Por ello, si nos encontramos con un césped muy alto, la primera pasada que hagamos será también elevada. Si la máquina cortadora se atasca con mucha frecuencia, es una señal indicativa de que estamos segando demasiado tarde.

El momento más tardío en que podemos segar es cuando las espigas del césped están a punto de florecer.

La altura definitiva de siega depende también de la estación en la que estemos.  En épocas más calurosas, como el verano, es conveniente dar el corte alto, rondando los 5 centímetros, ya que así reducimos la desecación del suelo y el césped requerirá algo menos de riego. Sin embargo, en épocas más lluviosas y frías, como el resto del año, salvo en invierno, la siega será más baja, hasta los 3 centímetros de altura, ya que así se evacúa más rápidamente el agua y reduciremos las probabilidades de sufrir una infección debida a hongos.